Por qué la designación del General Óscar Arriola como Comandante General de la PNP es un grave error?

El nombramiento del General Óscar Arriola Delgado como Comandante General de la Policía Nacional del Perú (PNP), el pasado 30 de septiembre de 2025, ha encendido las alarmas entre ciudadanos, analistas y defensores de derechos humanos. Lejos de ser una elección que inspire confianza, esta decisión del gobierno de Dina Boluarte parece priorizar lealtades políticas sobre la integridad y capacidad que requiere liderar una institución clave para la seguridad del país. A continuación, desglosamos las razones que hacen de esta designación un paso en falso, basándonos en el historial preocupante de Arriola, que pone en duda su idoneidad para el cargo.

1. Cercanía con grupos violentos: un mensaje peligroso

La imagen de Arriola junto a Flor de los Milagros Contreras, miembro de «La Resistencia» —un colectivo de extrema derecha conocido por hostigar a manifestantes, periodistas y opositores políticos—, es más que un desliz. Esta foto, tomada en julio de 2023, simboliza una tolerancia implícita hacia grupos que operan al margen de la ley, sembrando violencia y división. ¿Qué mensaje envía el gobierno al colocar al frente de la PNP a alguien que no marca distancia clara con actores que atentan contra la convivencia democrática? Esta cercanía no solo compromete la imparcialidad de la institución, sino que erosiona la confianza ciudadana en una policía ya golpeada por escándalos.

2. Encubrimiento y negligencia en la lucha contra el crimen

El excomandante Francisco Rivadeneyra señaló en 2024 a Arriola por presunto encubrimiento en el caso de Erick Moreno Hernández, alias «El Monstruo», un narcotraficante de alto perfil capturado recién en 2025 en Paraguay. Según Rivadeneyra, Arriola, como jefe del Estado Mayor, tuvo información clave para actuar antes, pero no lo hizo. Este episodio se suma a críticas por su ineficacia en la lucha contra el crimen organizado, con estadísticas que muestran un aumento del 20% en homicidios entre 2024 y 2025. En un país asfixiado por la inseguridad, ¿es razonable confiar en alguien con este historial para liderar la PNP?

3. Vínculos con corrupción y tráfico de influencias

El General Arriola no ha estado exento de cuestionamientos éticos. Su relación con Andrés Hurtado, «Chibolín», procesado por tráfico de influencias y lavado de activos, incluye un viaje a Panamá financiado por una revista ligada a esta red de sobornos. Además, contratos millonarios de su hermano con la PNP por medicamentos levantan sospechas de nepotismo. Estos vínculos, sumados a su defensa de gastos innecesarios como vehículos de lujo para altos mandos (S/18 millones en 2025), reflejan una desconexión con las necesidades reales de la institución y de la ciudadanía, que clama por recursos para patrullajes y mejores condiciones para los policías de a pie.

4. Abusos y prácticas antidemocráticas

Como jefe de DIRCOTE y vocero de la PNP, Arriola ha sido señalado por promover el «terruqueo» contra manifestantes durante las protestas de 2022-2023, acusándolos sin pruebas de nexos con Sendero Luminoso. El allanamiento a la Confederación Campesina del Perú en 2023, donde se «sembraron» evidencias para incriminar a 26 campesinos, es un ejemplo claro de abuso de poder y violación de derechos humanos. Estas tácticas, calificadas como «caza de brujas» por Amnistía Internacional, no solo deslegitiman la lucha antiterrorista, sino que refuerzan la percepción de una PNP al servicio de intereses políticos y no de la justicia.

5. Falta de liderazgo para una institución en crisis

La PNP atraviesa una crisis de credibilidad, agravada por casos como el de los «Policías albañiles» y la destitución de comandantes por corrupción. Arriola, lejos de representar una renovación, arrastra un historial que lo vincula a las mismas prácticas que han debilitado a la institución. Su apoyo a figuras cuestionadas, como Víctor Alfaro (implicado en coimas) y proyectos fallidos como un velatorio policial de S/7.5 millones, muestran una preocupante falta de juicio. ¿Es este el perfil que necesita una policía urgida de profesionalización y transparencia?

Un llamado a la reflexión

La designación de Óscar Arriola no solo es poco acertada, sino profundamente riesgosa. En un contexto de creciente inseguridad, polarización y desconfianza, el Perú necesita un liderazgo policial íntegro, independiente y comprometido con los derechos humanos. Arriola, con su historial de encubrimientos, vínculos cuestionables y prácticas autoritarias, no cumple con estos estándares. Este nombramiento es un nuevo tropiezo en el camino hacia una PNP que sirva a todos los peruanos y no a intereses políticos o de élite. Como ciudadanos, debemos exigir una institución policial que esté a la altura de los desafíos del país, no un retroceso que perpetúe sus problemas.

(Texto generado por Grok)

Foto tomada de https://x.com/unchasqui/status/1677315536353460224


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