Cuando era niño, los piratas eran personajes de aventuras en los libros de Emilio Salgari o en películas de capa y espada. Espadas, barcos, tesoros escondidos… todo era fantasía. Por eso me sorprendió ver, en noticias recientes, que una bandera pirata de dibujos animados ondeaba en marchas de jóvenes en Asia, América Latina y hasta en el Perú.
Al principio pensé: “¿Qué tiene que ver un dibujo japonés con protestas políticas?” Pero investigando un poco descubrí que esa calavera sonriente con sombrero de paja no es cualquier cosa. Es la bandera de los Piratas del Sombrero de Paja, protagonistas de One Piece, un anime japonés que se estrenó en 1997 y que ha acompañado a los nacidos después de esa fecha: la llamada Generación Z.
De la pantalla a la calle
En la historia, la bandera representa a la tripulación de Luffy, un joven pirata optimista que se enfrenta a un Gobierno Mundial corrupto. Sus valores —amistad, libertad, lealtad y lucha contra el abuso de poder— han calado en millones de jóvenes alrededor del mundo.
Lo que me llamó la atención es cómo este símbolo salió de la ficción para convertirse en emblema real de protesta. En Indonesia, la izaron contra la corrupción del Congreso. En Nepal, se colgó en la entrada de un palacio gubernamental durante manifestaciones contra el nepotismo y el desempleo juvenil. En Filipinas, la llevaron a las calles de Manila. Y en Perú, en septiembre de 2025, la vimos en la Plaza San Martín en protestas contra reformas de pensiones y corrupción política.
Para ellos, esta bandera es un lenguaje común, fácil de compartir en TikTok, Instagram o X, y difícil de censurar sin que el poder quede en ridículo por perseguir un “muñeco de caricatura”.
¿Qué hay detrás de esa calavera sonriente?
Lo que descubrí es que no se trata de infantilismo, como algunos críticos dicen. La Generación Z no ve en esta bandera un juego, sino un símbolo de rebeldía generacional. Les habla de un mundo donde los poderosos roban el futuro y donde ellos, como Luffy y su tripulación, tienen que luchar juntos para abrirse camino.
A nosotros, quizás, nos pueda parecer extraño. Nuestra juventud tuvo otros referentes: el Che Guevara en las camisetas de los 60, el puño en alto, incluso canciones que eran himnos de protesta. Para ellos, es esta calavera sonriente con sombrero de paja. Distinto en la forma, pero parecido en el fondo.
Una lección para quienes tenemos más de 50
Confieso que al ver esa bandera pensé en mis hijos y nietos. Entendí que el mundo cambia, y con él cambian los símbolos que los jóvenes usan para expresarse. Lo que para nosotros fueron libros, películas o canciones, para ellos son animes, memes y hashtags.
Quizás no hace falta ver los más de mil capítulos de One Piece para entenderlo. Basta con preguntarles: ¿Qué significa para ti esa bandera? Ese simple gesto abre una conversación que puede ayudarnos a comprender mejor sus luchas y sus sueños.
Porque en el fondo, el mensaje no ha cambiado tanto: cada generación encuentra su manera de decir “¡Basta ya!”. Y en la voz de la Generación Z, ese grito viene acompañado de una calavera sonriente y un sombrero de paja.
Una invitación
Como adultos, a veces sentimos que la juventud se nos escapa, que hablan un idioma distinto y que sus batallas no son las nuestras. Pero ver esa bandera me recordó algo importante: los símbolos cambian, pero la necesidad de ser escuchados permanece.
Tal vez la mejor manera de acompañarlos no sea juzgar sus formas, sino interesarnos por ellas. Si en los años 60 una canción podía ser un himno de resistencia, ¿por qué no aceptar que hoy lo sea un dibujo animado japonés?
Abramos la puerta al diálogo. Preguntemos, escuchemos, compartamos. Puede que, en ese intercambio, descubramos que detrás de la calavera sonriente también late un deseo universal: un futuro más justo y libre.
La perspectiva política de One Piece
(Todo el texto ha sido generado por IA)